Terra incognita – Ignacio Fuster

BE escriu · novembre 2016

Terra incognita
Ignacio Fuster

Editorial
Letra Salvaje

letrasalvajeed@gmail.com

Puntos de venta:
La Traca
Rossa en femení
Estudio 64
Libreria Primado

Terra incognita

Terra incognita
Ignacio Fuster

Nací en Valencia, tres años y medio después de que media España ocupara España entera. En la calle Murillo. Mi abuelo fue pintor y yo estudié unos años en San Carlos, después de hacer el bachillerato con los jesuitas. Nunca olvidé el conocimiento de las vanguardias, en aquel viejo claustro, pequeño mundo ignorado en la ciudad.

Más tarde me surgió la ingenua pregunta sobre qué es la materia, así que estudié físicas. Al final sólo leíamos marxismo para dar un buen empujón al Declive, la estatua del centro de la plaza. Me gané la vida trabajando en la enseñanza y colaborando en la organización de los enseñantes.

Un día leí a María Zambrano sobre la mirada de Valente. Frecuenté talleres, recitales y amigos de ambos lados del lenguaje. Ahora lanzo las redes, vale más el viaje que el encuentro.

Benimaclet es terra incognita, tierra del corazón, de un tú asequible a la palabra.

Ignacio Fuster

S/T

“El poema es un sueño
que realizo en la vigilia”
T. Tranströmer
___

Cada vez que se abre un claro

tensa tú la cuerda

de luz,

orienta la navegación y espera

con el oído atento

la noche.

Mientras el ojo descansa los remos

y se nutre de sombras

déjate invadir por las aguas

por el mundo desconocido

bajo los párpados.

Funámbulo por el filo de la existencia

no retrocedas cuando todo

es una tierra incógnita.

El poeta jinete de los sueños

El poeta jinete de los sueños

Tu mente

la presión de los dedos

desde las tablillas de barro

bucea el hombre en su fondo.

Presión de luz

presión de aliento,

mensajera de qué sueño la imagen

surge,

salta

de las sinapsis a los dedos

y alienta la palabra que recorre

los días.

Los años gastan el lenguaje,

cuando ya tantas voces son ceniza

el sueño aún espera un jinete

con su montura nueva.

Epitafio de Jules Supervielle

«Esta deberá ser la posta

donde el alma cambie caballos»

Nunca sabemos lo más profundo

me ofreciste agua y naranja

en medio del esplendor

de la luz,

y yo me alimenté

de la palabra que mantiene viva

el agua, la naranja.

S/T II

No digas ya el mundo

deja en su jardín la palabra,

deja pasar el tiempo

surgirá un instante

yermo de fe y consuelo

como el árbol de la colina ve pasar al hombre

su estela de dolor,

la inclinación de la ladera

su nostalgia

no digas ya el mundo

deja la palabra en su paz

como los muertos queridos dejan sus voces

en el viento que no distingue

entre los muertos y los vivos

no cortes su tallo

el que conoce el mundo,

como enamorada vendrá

la belleza de su vestido

su raíz que madura

sin avisar vendrá

apenas su luz en tu puerta

la oscuridad del zaguán

del jardín que sueña al Otro

donde languidecen las viejas

palabras.

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