Cervantes

BE escriu · abril 2016

IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes
Miguel de Cervantes y su trato hacia las mujeres en la vida real y en la vida literaria

Text Antonio Pérez / Associació de Veïns i Veïnes de Benimaclet

Castellà

Una de las cosas que diferencia a Cervantes de otros escritores de su momento es el trato que da a las mujeres. Cervantes no idealiza a la mujer en el sentido que los Tratados Morales de la época proponían. Las mujeres de Cervantes no son “La Perfecta Casada” de Fray Luis, las mujeres de Cervantes, por ejemplo en el Quijote, son mujeres reales que se enamoran y se desenamoran, defienden su honor, alimentan a sus familias, cuidan a sus hijos, trabajan…

Lo que Cervantes nos dice es que ese mundo ya se ha acabado, que en la España de sus días no hay lugar para caballeros y damas. La sociedad ha cambiado. La sociedad barroca ya no aprecia a caballeros como por ejemplo al “Caballero del Verde Gabán” y mucho menos a damas honradas y bellísimas que no hacen nada más que ser idealizaciones de la mente masculina.

Cervantes nos enseña como ni la vida aventurera de Quijote como caballero, ni la dama perfecta pasiva, tienen mucho que hacer en una España de cambios donde las relaciones feudales han quedado atrás para dejar paso a la llegada del sistema capitalista, donde los caballeros, amos, o más importante, los títulos de la nobleza ya no tienen el mismo valor. Ahora son las incipientes clases burguesas, los pequeños y grandes propietarios los que hacen dinero y logran contactos reales a partir de su trabajo y de su capital.

Las mujeres del Quijote que nos presenta Cervantes: mujeres de clase social baja (labradoras pobres), mujeres como Sanchica, Aldonza o Mari Tornes, Teresa Panza, representan a la mujer común que formaban el 90% de la población y que en su mayoría desarrollaban actividades útiles, incluso imprescindibles. Son muy reales y muestran su preocupación por cuestiones de la vida cotidiana.

Las labradoras ricas, Dorotea, es la representación ideal de esas mujeres que tienen que luchar y solventarse sus problemas para llegar a ser mujeres respetadas por la sociedad patriarcal de la época.

Marcela es la única que al final decide dejar a todos los pastores colgados y se va al bosque a divertirse con las otras pastoras amigas. Es decir, Marcela se va a vivir a un mundo donde no existe la presencia masculina, donde no hay reglas patriarcales que obligan a la mujer a vivir bajo el sometimiento de las leyes masculinas.

Sin dudar, el discurso de Marcela en la primera parte del Quijote, es clave para entender como las mujeres reclamaban en la época su espacio por tener libertad en sus acciones, por eso Marcela es como un símbolo en el Quijote, es la única mujer que está por encima de cumplir como el resto con el objetivo de llegar al matrimonio (incluso las prostitutas). Marcela se convierte en la única mujer que sobrepasa la realidad de la época.

Miguel de Cervantes convierte al Quijote en un espejo purísimo de la humanidad entera, en una síntesis grandiosa de lo ideal y lo real. La tolerancia y la ternura de Cervantes se extreman y afinan al pintar retratos de mujer.

Os invito a leer a Cervantes, fue un adelantado a su época y buscar el alegato que dice Marcela la pastora, es uno de los mejores discursos feministas que se hayan podido escribir.

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